domingo, 19 de abril de 2009

Semana del 14 al 17 de abril

Después de desconectar gracias a la Semana Santa, esta semana se ha trabajado el sistema internacional de pagos, centrándonos en la implantación del patrón oro en el siglo XIX.

Desde que surgieran los intercambios y el comercio, muchos bienes fueron usados como dinero, desde la sal hasta los cigarrillos. No obstante, el aumento de la producción mundial y el ritmo de comercio que empezó a darse en el siglo XIX originó un problema: el medio de pago tradicional era insuficiente. Por ello, tuvo que aumentarse la oferta monetaria y de los medios de pago, sobre todo del dinero bancario. Aún así, la difusión del sistema internacional de pagos de patrón oro permitió el correcto funcionamiento económico de la época. Durante el siglo XIX, la mayoría de países tenían un patrón bimetálico, basado en oro y plata. Será a partir de 1870 cuando las principales potencias, iniciándose en Gran Bretaña, se pasarán exclusivamente al patrón oro y contruirán un sistema monetario internacional basado en el dinero bancario convertible a una paridad fija en el banco central de cada país. Este fenómeno requería que cada país tuviese un banco central regulador del sistema, para que estableciese el valor fijo de conversión en oro de su moneda nacional, lo cual empezó a denominarse paridad. Las principales consecuencias que conllevó fueron la estabilidad de cambios en los mercados de divisas y la estebilidad de precios interiores, fomentando la globalización económica. Posteriormente, entraría en crisis a causa de su dependencia de la balanza de pagos británica (que era la líder) y de las presiones políticas y sociales en general.

Existieron autores que defendieron que el sistema del patrón oro se equilibriraría automaticamente en caso de desequilibrio en la balanza comercial y de pagos, como por ejemplo David Hume, basándose en un ajuste de los tipos de interés dependiendo de la situación propia de cada nación.

El sistema del patrón oro tuvo sus ventajas, como la constancia en el valor de la moneda, lo que provocaba que no existiese posiblidad alguna de provocar una devaluación inesperada que escamoteara los ahorros de todo un pueblo de un día para otro. No obstante, también tenía sus limitaciones, como que favorecía a los países con grandes reservas de oro (y limitaba a los que no las poseían). También, la falta de liquidez tendía a volverse endémica y a provocar un aumento de la deflación y de los desequilibrios que afectaban a cada economía. Pero aun así, el sistema cumplía los requisitos más importantes de toda emisión monetaria: brindaba seguridad y confianza. Conseguir ambas cosas, en las circunstancias actuales, es muy, pero muy difícil, a menos que aceptemos de una vez por todas, en mi modesta opinión, la dolarización o, mejor aun, retornáramos, si ello fuera posible, al patrón oro.

http://es.wikipedia.org/wiki/Patr%C3%B3n_oro#Origen_del_dinero

lunes, 6 de abril de 2009

Semana del 30 de marzo al 3 de abril

La última semana antes de las vacaciones de Semana Santa ha servido para trabajar la incipiente aparición de la economía exterior durante el siglo XIX. Así, hemos profundizado en las políticas comerciales existentes en la época, la composición y las bases técnicas del comercio exterior y los movimientos internacionales de factores de producción, entre otros elementos. El capital también ha tenido su protagonismo; así, estos últimos días fueron trabajados las inversiones realizadas y el movimiento de los mismos.

Durante esta etapa se dará uno de los mayores crecimientos comerciales de la historia, sobre todo a nivel exterior. Un crecimiento con predominio europeo, concentrado especialmente en Reino Unido, Alemania y Francia. El comercio intraeuropeo y con las Nuevas Europas será el predominante. Los países no europeos apenas potenciaron dicho comercio. El patrón del comercio mundial se basaba en el intercambio de manufacturas por materias primas y alimentos entre Occidente y Estados Unidos con el resto del mundo, favoreciendo el abastecimiento equilibrado de productos primarios en el mundo. No obstante, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, las economías menos desarrolladas empezarán a participar más activamente en el comercio, un comercio que se empezará a basar en el intercambio de más productos metálicos y minerales y menos textiles, alimenticios o agrícolas. La política comercial en el siglo XIX podemos dividirla en dos: en un primer momento, el proteccionismo fue general en el comercio exterior, potenciado especialmente por economías que inician el proceso de industrialización , y basado en la implantación de aranceles a los productos importados; y el avance del librecambio, sobre todo en Gran Bretaña y luego difundido a otros territorios, y caracterizado por la rebaja (o desaparición) de barreras arancelarias. Todo este fenómeno en general motivó importantes movimientos internacionales de factores de producción. Así, encontramos en esta etapa la mayor emigración europea de la histoia, con 44 millones, hacia destinos como Estados Unidos o Argentina. Las causas son de diversa índole: tanto políticas, como económicas (desempleo, nivel salarial…), como sociales o incluso religiosas (véase el tema de los judíos del centro y este europeo). Para concluir, mención especial a los flujos de capital, de notable cantidad los generados e intercambiados en aquella época. Su elevado volumen se debe a causas de urbanización (las inversiones de capital aumentan al generalizarse las ciudades industriales), industriales (inversiones en fábricas, máquinas…al aumentar la demanda) o a las plantaciones (para generar los inputs necesarios de la Revolución Industrial).

Esta última semana nos ha facilitado entender aún más si cabe la importancia que adquirieron ciertos países, tanto en la época de la Revolución Industrial como posteriormente, en temas económicos y comerciales, ya que este tema ha ayudado a poner las bases para lo que fue durante las últimas décadas del siglo XIX y gran parte del siglo XX el mapa comercial y económico europeo, basado en el domino de los potencias industriales a merced de los injustos intercambios que realizaban con países más desfavorecidos. Es interesante destacar el tema del librecambio, ya que pese a que durante aquella etapa duró unas pocas décadas, en la actualidad es la política comercial utilizada. Por último, destacar el factor emigratorio, muy diferente al de nuestra era, ya que los países más favorecidos eran los que sufrían la menor presión demográfica, debido a que en las zonas menos potentes podían vivir mejor. Actualmente, es justo lo contrario.

Feliz Semana Santa a todos