Durante esta semana pasada hemos trabajado los cambios dados en la agricultura tradicional en Europa occidental, su posterior expansión a partir del siglo XI, junto con sus características, causas y consecuencias, y finalmente un repaso a la evolución de los sectores primario y secundario en Europa durante la Edad Moderna.
Un elemento que marcó la baja Edad media fue la pérdida de poder social y económico del Estamento Feudal, lo que conllevó, a su vez, a una situación más cómoda en todos los aspectos para el campesinado. Paralelamente, Europa occidental iba ganando poder comercial lentamente a Asia, que empezaba a decaer en ese aspecto. El descubrimiento de América fue decisivo para la hegemonía occidental en el comercio, el cual iría ascendiendo en el mapa europeo: desde el dominio mediterráneo hasta el dominio centro europeo. Finalmente, la evolución en el mundo agrario conllevó un aumento de los rendimientos y de cambios sociales, aunque también originó la primera inflación de la historia. Por su parte, la evolución industrial motivó una serie de innovaciones y cambios en la actividad industrial.
Se puede observar como en aquella época se cimentaba un problema bastante grave en nuestra actualidad, como es el comercio desigual, ya que por aquel entonces empezaban a existir diferencias en el comercio. Además, la revolución agraria y tecnológica fue positiva para aquellos que la gozaron; muchas regiones y territorios tardaron bastante tiempo en adaptarlas, e incluso en la actualidad se pueden encontrar territorios donde las innovaciones tecnológicas, en especial debido a la falta de capital, aún no han llegado.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario