Durante la segunda semana de clases hemos estudiado casi la totalidad del primer tema de la asignatura, referente a las economías europeas preindustriales.
Las sociedades agrarias preindustriales fueron la base sobre la que se desarrolló la primera clase de la semana. Entre ellas, puede diferenciarse la etapa depredadora de la productora. La primera, como su nombre indica, se refiere a aquella en que los seres humanos subsistían gracias a la depredación. Ésta ofrecía una serie de ventajas, como una buena alimentación, y de límites, como un amplio espacio vital necesario. La producción de agricultura y ganadería hacia el año 10000 aC dará vida a la etapa productora, debido al aumento de la presión demográfica y tecnológica, entre otros motivos.
Durante el segundo día de clase, el modelo demográfico antiguo y la agricultura tradicional fueron los protagonistas. El modelo demográfico antiguo, formulado por Malthus, destaca por los elevados niveles de natalidad y mortalidad y la baja esperanza de vida. Aunque fue aceptado, también fue objeto de crítica, ya que no fueron consideradas tres variables importantes: renta, tecnología e ingresos suplementarios. La agricultura tradicional destaca por unas pautas comunes a todas las sociedades, como la tierra limitada y heterogenea, la poca importancia del capital y la dependencia de una economía orgánica, pero también cabe destacar las dos zonas diferentes en Europa, el Norte y el mediterraneo, con características distintas debido a sus diferencias, aunque también se pueden generalizar algunos aspectos comunes, como la escasa productividad o el aislamiento.
El último día de la semana dio lugar a la explicación de la organización del trabajo y al sistema feudal en las sociedades agrarias, y a los cambios en la organización de la agricultura tradicional en Europa Occidental, sobre todo después de la Peste Negra, enfermedad clave para los cambios políticos, económicos y sociales que sucedieron en aquella época. Durante la segunda hora de aquella clase se corrigieron los ejercicios que debiamos realizar, tanto del IDH como de la Ley de Rendimientos Decrecientes, la cual también nos sirvió para completar un aspecto que quedó colgado del día anterior.
Una vez desarrollado este tema, puedo extraer la conclusión de que el aumento de la población fue elemental para el desarrollo de dos tipos de poblaciones, la depredadora y la productora, muy distintas entre ellas. Además, se ha podido conocer la evolución demográfica de aquella época, junto con las características más elementales de la agricultura de aquella Europa occidental y el sistema político, económico y social de la época; todo esto podría hacer pensar a más de uno y aprender a saber valorar lo que tiene, ya que aquella vida es radicalmente diferente a la actual.
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